Universidad del futuro

Universidad del futuro

por Jorge Bossio

Educación: más allá de las máquinas

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Hace unas semanas compartía en este espacio las reflexiones del Horizon Report 2017 sobre el impacto que tendría la Inteligencia Artificial en la educación en un futuro cercano especialmente tomando en cuenta las reflexiones surgidas en el World Economic Forum en torno a la ideo de la cuarta revolución industrial. En este video se explica claramente a qué nos estamos enfrentando.

 

Esta semana revisaba las interesantísimas reflexiones de Cristobal Cobo en su reciente libro La innovación pendiente sobre la inteligencia artificial y cómo nos obliga a repensar la educación pues las máquinas ya están preparadas para hacer parte de lo que hacemos.

A continuación el texto de Cobo, adaptado para lectura en internet.

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¿Podremos construir máquinas que diseñen y creen otras máquinas?

Nos interesan los robots que crean y son creativos, señala Hod Lipson, director del Creative Machines Lab de la Universidad de Columbia. Los casos de Deep Blue o Watson de IBM, demostraron que podían ser más rápidos y asertivos que mentes expertas tanto en ajedrez como en un concurso de preguntas.

Por su parte, Tyler Cowen plantea que los trabajadores tenderán a ser clasificados en dos categorías. Las preguntas clave para ello serán: “¿Eres bueno para trabajar con máquinas inteligentes o no? ¿Son tus habilidades un complemento de las capacidades de la computadora o la computadora funciona mejor sin ti?”.

Aunque no sean preguntas que usualmente estén en la agenda de los sistemas educativos, quizá sea pertinente incorporar interrogantes como, por ejemplo: ¿cómo pensar en una formación a prueba de futuro?, ¿cuáles serán las habilidades creativas que no serán reemplazables por los nuevos desarrollos tecnológicos? (F. Levy y Murnane, 2004).

En el inicio de los estudios sobre inteligencia artificial, los investigadores se plantearon cómo determinar si una máquina podía pensar y para ello diseñaron el test de Turing. No obstante, el nuevo problema, como plantea irónicamente Evgene Morozov, es encontrar humanos que sean capaces de imitar la inteligencia de una máquina.

Recientemente, en 2012, las empresas tecnológicas Narrative Science y Automated Insights desarrollaron unos sistemas que, mediante un programa de procesamiento de datos, son capaces de redactar noticias breves. De acuerdo con Automated Insights, el usuario de su sistema WordSmith “controla la longitud, el tono y la variabilidad, por lo que cada uno de sus artículos o informes es totalmente único, atractivo y personalizado”. Asimismo, el grupo Pearson, la mayor editorial de libros educativos el mundo, ha desarrollado un programa que corrige los textos redactados por los estudiantes, sin importar su nivel, su estilo o su género literario.

Otra empresa de este sector McGraw-Hill Education comenzó a ofrecer un programa capaz de administrar más de un millón de exámenes anualmente, con lo que busca que los docentes se libren de las cientos de horas anuales que dedican a la corrección.

Ahora, si proliferan este tipo de sistemas de escritura automatizada, ¿no surgirá entonces la posibilidad de que los medios escritos cuenten con redactores autómatas? Hasta hace poco habría sido impensable que un programa pudiese tener desempeños similares a los de una persona. A partir de ahora, ¿qué habilidades de escritura esperaremos de las personas que no puedan ser replicadas por máquinas?

Lejos de la futurología, esta pregunta nos lleva a reflexionar sobre las habilidades críticas a fomentar desde la educación.

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Recomendamos también este texto de Pearson sobre Inteligencia Artificial en la educación.

 

Video de presentación del libro de Cristobal Cobo